Desde su primera exportación en 1865,
el café ha marcado el paso de la actividad económica
e incluso continúa haciéndolo ahora, cuando la
importancia relativa del sector dentro de la economía
ha disminuido debido a la contracción del sector y la
diversificación de la economía, especialmente
después de la firma de los acuerdos de paz hace más
de 10 años.
La importancia del café de El Salvador
ha venido cambiando durante los últimos años,
de ser la espina dorsal de nuestra economía hacia una
fuente de estabilidad social y ahora se ha convertido en el
último bastión ecológico.
En otras palabras, el café es la divisa
ecológica de El Salvador: el producto agrícola
que pasó, de ser el recurso vital de nuestra economía,
a ser el recurso económico que produce la vida.